PSP Street de segunda mano: qué revisar antes de comprarla

PSP Street de segunda mano: qué revisar antes de comprarla

Puntos Clave

  • El modelo económico recorta sonido y conectividad, no potencia: mantiene el lector de discos UMD y la misma pantalla de 4,3 pulgadas a 480 × 272, pero prescinde del Wi-Fi y lleva un único altavoz en lugar de dos. Para jugar en solitario con auriculares la diferencia es mínima; para descargar contenido o jugar en red, es un impedimento total.
  • En segunda mano el riesgo no es el modelo, es el desgaste: el 90 % de los problemas son pantalla con brillo caído, stick analógico con zona muerta, lector de discos que ya no engancha y batería hinchada.
  • Una batería hinchada se retira y se recicla, no se usa: si la tapa trasera no cierra plana o la consola se balancea apoyada en la mesa, el motivo casi siempre es una celda de litio inflada. Es la única avería de esta lista que supone un riesgo real.
  • Presupuesta el conjunto, no la consola: 35–70 € por el aparato, 12–20 € por una batería nueva, 25–40 € por una tarjeta de memoria del formato propietario y 10–15 € por funda rígida. El total realista está entre 85 € y 145 €.
  • Comprueba qué catálogo vas a poder jugar antes de comprar: la tienda digital de esta generación ya no está operativa, así que el acceso a juegos depende de los discos físicos y de lo que compraras en su momento.

Volver a esa consola no es nostalgia, es una decisión técnica

Tienes una caja con seis o siete discos pequeños que llevan diez años sin girar, y de vez en cuando te apetece una partida de veinte minutos en el sofá sin encender nada más. El problema es el camino hasta ahí: los anuncios de segunda mano enseñan la consola encendida en un menú estático, con una foto hecha con flash que oculta exactamente lo que necesitas ver.

Y hay una trampa añadida: estas consolas se vendieron en varias versiones que por fuera se parecen mucho y por dentro no son iguales. La versión económica —la que casi siempre aparece más barata en los anuncios— es la que recortó funciones. Si no sabes distinguirlas, pagas por una y recibes otra con menos prestaciones, perfectamente legítima pero no lo que esperabas.

Las tres cosas que determinan si la compra sale bien son, en este orden: qué versión es, en qué estado está la pantalla y si la batería y el lector siguen vivos. El resto son detalles.

Qué versión tienes delante y qué le falta a cada una

La familia tuvo cuatro variantes principales a lo largo de unos seis años, más la versión económica final. Lo que cambia entre ellas:

  • La primera generación es la más gruesa y pesada, con la batería de mayor capacidad del conjunto y una pantalla con tendencia al difuminado en escenas en movimiento.
  • La segunda generación adelgazó el cuerpo, redujo el peso y añadió salida de vídeo a televisor. La batería pasó a una celda más pequeña, con menos autonomía nominal.
  • La tercera generación mejoró el contraste del panel y le añadió micrófono integrado. Su pega conocida es un patrón de líneas visible en escenas de desplazamiento rápido, más evidente para algunas personas que para otras.
  • La variante sin lector sustituyó el disco por memoria interna y un diseño deslizante. Es la más compacta y hoy la más cotizada entre coleccionistas, pero no puede leer tus discos físicos: si tu biblioteca es en UMD, descártala.
  • La versión económica final volvió al cuerpo clásico con lector de discos, acabado mate y recortes claros: sin Wi-Fi y con un solo altavoz. Mantiene la misma pantalla y el mismo mando.

Comparativa rápida de versiones

VersiónLector de discosWi-FiAltavocesSalida a TVPrecio orientativo en segunda mano
Primera generaciónSíSíDosNo30–55 €
Segunda generaciónSíSíDosSí45–80 €
Tercera generaciónSíSíDosSí55–95 €
Variante sin lectorNoSíDosSí90–180 €
Versión económicaSíNoUnoNo30–60 €

La decisión se simplifica mucho con dos preguntas. Si lo que quieres es jugar tus discos con auriculares, la versión económica es la compra más sensata y la que menos cuesta. Si quieres sonido por altavoz, conexión en red o salida a televisor, paga la diferencia y busca la segunda o tercera generación.

Sobre el altavoz mono: con auriculares la señal sigue siendo estéreo, así que el recorte solo afecta a jugar en abierto. Y sobre el Wi-Fi: más allá del juego en red, su ausencia implica que no hay forma de actualizar el sistema ni de conectar con otras consolas por inalámbrico. Si eso te importa, no es la versión adecuada.

El estado físico es lo único que de verdad decide

Una consola de esta generación lleva entre doce y veinte años en el mundo. Da igual la versión: lo que determina si la vas a disfrutar es cuánto se usó y cómo se guardó.

La pantalla es el componente que más se degrada y el más caro de sustituir. La retroiluminación de los paneles de la época pierde luminosidad de forma progresiva, y dos unidades del mismo modelo pueden diferir notablemente. Un panel apagado no se arregla con el ajuste de brillo del menú.

El stick analógico no es una palanca sino un pequeño pulsador deslizante. Con los años, la membrana interior se desgasta y aparece deriva (el personaje camina solo) o una zona muerta en una dirección. Es la avería más frecuente y una de las más molestas.

El lector de discos tiene un motor, una lente y un mecanismo de apertura. Los síntomas de final de vida son el ruido de giro repetido sin cargar, los errores de lectura intermitentes y la bandeja que no engancha el disco a la primera.

La batería es la pieza que hay que asumir como consumible. Una celda de litio de esa época conserva, en el mejor de los casos, una fracción de su capacidad original, y muchas están hinchadas. Compra siempre una batería nueva de recambio y cuenta ese gasto en el presupuesto desde el principio.

La inspección de quince minutos al recibir el aparato

Hazla antes de que venza el plazo de devolución, con el aparato encendido y en una habitación con luz normal.

La revisión completa, paso a paso:

  1. Mira la tapa de la batería. Retírala y comprueba que la celda está plana, sin abombamiento ni separación de la carcasa. Apoya la consola boca abajo en una mesa: si se balancea, hay batería hinchada. Si es así, retírala, no la cargues y llévala a un punto de reciclaje de pilas.
  2. Pantalla en negro y en blanco. Busca una imagen completamente oscura en un menú y, con la luz de la habitación apagada, localiza manchas de retroiluminación y zonas más claras en los bordes. Después, con una pantalla clara, busca píxeles muertos (puntos negros fijos) y píxeles atascados (puntos de color fijo). Uno o dos aislados son tolerables; un grupo en el centro, no.
  3. Brillo al máximo, comparado. Sube el brillo al tope y compara con la pantalla de tu teléfono al 50 %. Si la consola se ve más apagada que eso, la retroiluminación está gastada.
  4. Los catorce controles, uno a uno. Cruceta en cuatro direcciones, los cuatro botones de acción, los dos gatillos, inicio, selección y el deslizador de encendido. Cada pulsación debe responder sin tener que apretar fuerte. Los gatillos son los que más se agarrotan por polvo.
  5. El stick en círculos. Dibuja círculos completos y lentos en un menú o en un juego y busca saltos, deriva o una dirección que no llega al tope.
  6. El lector, con dos discos distintos. Arranca un juego, deja que cargue una partida y escucha. Un zumbido continuo y suave es normal; un chasquido repetido cada pocos segundos no. Prueba un segundo disco: si uno falla y el otro no, el problema está en el disco.
  7. El altavoz y la salida de auriculares. Pon música o el sonido de un menú: sin crujidos, sin cortes al mover el cable. Mete y saca el jack dos o tres veces para descartar un contacto sucio.
  8. La carga. Conecta el cargador y comprueba que el indicador se enciende y se mantiene. Un conector de carga flojo —que pierde la conexión al mover la consola— significa soldaduras cansadas en la placa.

Si falla el punto 1, devuélvelo sin más análisis. Si falla el 3 o el 5, negocia precio o devuélvelo: son reparables, pero el recambio y la mano de obra pueden superar lo que has pagado.

Qué comprar además de la consola

  • Batería nueva (12–20 €). No es opcional. Busca referencias que indiquen capacidad real y evita las que no declaran nada.
  • Cargador original o de marca reconocida (10–18 €). Las fuentes genéricas muy baratas de esta generación son una causa clásica de daño en el conector y en el circuito de carga. Comprueba que el voltaje y el amperaje coinciden con lo impreso en la consola.
  • Tarjeta de memoria del formato propietario (25–40 €). Al ser un formato descontinuado, el precio por gigabyte es mucho más alto que el de una tarjeta moderna. Guarda partidas y capturas; dimensiónala según lo que vayas a almacenar.
  • Funda rígida con hueco para discos (10–15 €). La pantalla no lleva cristal endurecido y se raya con el polvo de un bolsillo. Una funda rígida es la diferencia entre conservar el aspecto y no.
  • Protector de pantalla (5–8 €) y un paño de microfibra. Las marcas circulares de limpieza en seco son irreversibles.
  • Bulbo de aire comprimido (6 €) para sacar el polvo de los gatillos y de la ranura del lector antes del primer uso.

Cuándo tiene más sentido una alternativa moderna

Hay un caso en que insistir con el aparato original es la peor decisión: cuando lo que quieres es comodidad, no la consola concreta. Los equipos portátiles actuales con sistema abierto ofrecen pantallas más brillantes, batería de 4.000–6.000 mAh, salida a televisor y almacenamiento en tarjetas estándar baratas, por 90–220 €.

Merece la pena quedarse con el aparato original si:

  • Tienes discos físicos y quieres jugarlos tal cual, sin intermediarios.
  • Te importa el objeto en sí: el mando, el peso, el clic de los botones.
  • Buscas gastar poco: 35 € más una batería es difícil de batir.

Merece la pena mirar una alternativa moderna si:

  • Tu biblioteca es digital y comprada hoy, no física.
  • Quieres jugar en el televisor o con un mando externo.
  • La autonomía y el brillo de pantalla son prioritarios.

En cualquiera de los dos caminos, el criterio que no conviene saltarse es el del principio: pide fotos de la pantalla encendida con una imagen oscura y con una imagen clara, y no compres sin plazo de devolución.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

Q: ¿Cuánto debería durar la batería de una de estas consolas hoy?

Con una celda nueva de recambio, entre tres y cinco horas de juego según brillo y uso del lector de discos. Con la batería original de hace más de una década, espera entre treinta y noventa minutos, si es que sigue cargando.

Q: ¿Es peligrosa una batería hinchada?

Sí, es la única avería de esta lista que supone riesgo real. Una celda de litio inflada puede perder electrolito o, en el peor caso, entrar en fuga térmica si se carga. Retírala, no la cargues, guárdala en un recipiente no inflamable y llévala a un punto de reciclaje de pilas.

Q: ¿Se puede mejorar la pantalla si el brillo está caído?

El cambio de panel completo es posible y se hace con herramientas sencillas, pero el repuesto más la mano de obra suele costar entre 45 € y 80 €, más de lo que vale la consola. Normalmente sale mejor buscar otra unidad en mejor estado.

Q: ¿Merece la pena pagar más por la versión con Wi-Fi?

Solo si vas a usarlo. El Wi-Fi de esta generación sirve para juego en red entre consolas y para funciones del sistema, no para catálogos modernos. Si juegas en solitario con discos y auriculares, la versión económica hace lo mismo por 20–30 € menos.

Q: ¿Cómo sé si un disco de juego está en buen estado antes de comprarlo?

Pide una foto de la cara lectora con luz lateral. Las rayas concéntricas finas suelen leerse bien; las radiales, las que van del centro al borde, son las que provocan errores. Comprueba también que la carcasa de plástico no esté agrietada en la zona de la ventana.

Alex Wang

Alex Wang

Experto en audio y gadgets con más de 8 años de experiencia probando electrónica de consumo. Alex se especializa en auriculares, earbuds y equipos de audio portátiles.

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